¨y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.¨ 2 Crónicas 7:14 Durante los últimos veinte años de mi vida y de servicio al Mesías, he tenido muy dentro de mi el Clamor por Avivamiento. Como estudiante del Instituto Bíblico Cristo para las Naciones, en Dallas, Texas, en el año 1990, éramos animados a orar en todo momento. Al lado del auditorio principal había un cuarto de oración el cual era frecuentado por muchos estudiantes desesperados. Algunos estaban desesperados por sus finanzas, otros por la salvación de sus familias y otros de encontrar la voluntad de Dios en sus vidas. Yo estaba desesperada por un VERDADERO Avivamiento de Fuego Santo. Un día, después de la sesión principal, entré en el cuarto de oración muy agitada en mi espíritu, llorando desde los más profundo de mi interior. Una fuerza mucho mayor que la mía gritó desde mis adentros con un clamor profundo del corazón: "El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará." Mateo 10:39
"Al que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominación." Proverbios 28:9 Muchos de los que me rodeaban creían que la Ley había pasado y que ahora estábamos en la era de la dispensación de la Gracia. Ellos creían que el Dios del Nuevo Testamento es un Dios de gracia, como un abuelo que "entiende" todo, aún si pecamos El lo "entiende". La palabra gracia era usada como una licencia para pecar. Si nos llama a hacer algo, ¡no importa si decimos NO, o ESPERA, como respuesta al Señor del Universo! ¡Estaba horrorizada! ¿Cómo podemos decirle NO al Señor del Universo? ¿Quiénes creemos que somos? En las Sagradas Escrituras, hay solo dos personas que le dijeron NO al Todopoderoso: Unos fue tragado por un pez (Jonás) y el otro fue casi atropellado por su propio burro. (Balaam: Números 22:29-32)! "Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias;" Romanos 6:1-2 Muchas veces me he preguntado por qué casi todos los predicadores han tenido una historia de una caída justo antes de su rendición final al Llamado a predicar. Por qué tantos de ellos han escapado a su llamado y YHVH ha tenido casi que matarlos para que respondan. Esta clase de cristianismo la encuentro muy extraña. Como judía siempre supe que Dios debía ser temido por encima de todas las cosas y que cuando El habla, uno debe responder. Temo a YHVH mucho más de lo que le temo al diablo o a las circunstancias. Pero esta clase de temor no es nada popular. Mucha gente teme mucho más a satanás, las circunstancias, la gente o la falta de dinero, que al Creador del Universo. Hoy en día, desafortunadamente, aún existe mucha gente que funciona así y muchos piensan también que el hablar en lenguas, la señales, las maravillas y los milagros son el fin último del avivamiento. Desde que era una joven creyente, supe que el propósito de un avivamiento es levantar un Pueblo Santo y Justo con el cual Él pueda estar complacido. Gracias a "No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Mateo 7:21
En la medida en que continúa el Clamor por Avivamiento, debemos retornar a los Fundamentos Hebreos de la Fe. Esto era algo totalmente común en el Primer Cuerpo Mesiánico en Jerusalén. Temían grandemente a YAH y Y´shua se movía entre ellos con señales y milagros extraordinarios. Ellos no eran el "azúcar de la tierra" sino más bien LA SAL DE LA TIERRA. "Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima."Hechos 5:12, 13 Le pregunté al Padre por qué los tan llamados avivamientos de los últimos veinte años murieron tan rápidamente y no cambiaron prácticamente nada. El me contestó lo siguiente: ¡Porque no se arrepienten de sus malvados caminos! "y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra." 2 Crónicas 7:14 Noten las palabras HUMILLAR-ORAR-BUSCAR-VOLVER-ESCUCHAR- PERDONAR-SANAR Todos los últimos "avivamientos" han puesto el énfasis en la oración y en buscarlo, pero ninguno lo ha hecho en el VOLVER o ARREPENTIRSE. Sin esto no puede haber verdadera sanidad de la tierra. Si nuestra búsqueda es verdadera nos debe llevar al arrepentimiento y el fruto de este arrepentimiento es un estilo de vida radical, de obediencia y adoración. Si los "avivamientos" no nos llevan hasta allí, estos se secarán, sin importar cuántas personas sanaron y cuánta publicidad fue recibida. Es el momento de escuchar las palabras ARREPENTIMIENTO, PECADO y OBEDIENCIA predicadas desde los púlpitos, seguidas por predicadores y santos radicalmente obedientes, quienes puedan marcar un ejemplo claro a una generación muy inmoral, malvada y pervertida. La compasión por los perdidos no es suficiente, debemos también ser grandes ejemplos de vidas transformadas que aman las Leyes de Yah y se mantienen en el Temor saludable a YHVH. La Compasión sin VERDAD puede ser un arma mortal. Tanto la VERDAD como la MISERICORDIA deben besarse y casarse para poder tener un verdadero Avivamiento de Tiempo Final y un Tsunami Espiritual.
¿Queremos realmente un avivamiento? Pues, está aquí, tocando la puerta. ¡Humillémonos, oremos desde lo profundo de nuestros corazones, busquemos Su rostro en todo momento, confesemos y arrepintámonos de nuestros pecados y dejemos de escondernos! De esa forma, El nos escuchará, nos perdonará, nos sanará y nos usará para llevar a muchos por el mismo camino. ¡Aún clamando por un verdadero AVIVAMIENTO de Fuego Santo que haga que Israel pase a ser el foco de la ATENCION! "Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, y El envíe a Y´shua, el Mesías designado de antemano para vosotros, a quien el cielo debe recibir hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos." Hechos 3:19-21 Obispo Dominiquae y el Rabino Baruch Bierman |