Porción de la Tora PINCHAS – Bamidbar (Números) 25:10-30:1(29:40)

EL MIKVEH DE LA NOVIA

1

Entonces el bajó y se sumergió siete veces en el Jordán conforme a la palabra del hombre de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. 2 Reyes 5:14

¡Shabbat shalom mis amados!

Era el día de mi boda, 23 de Enero de 1990; el día en que los Rabinos me casarían, es la única forma legal en que dos judíos se pueden casar en Israel. Mi boda mesiánica estaba programada para Abril; sin embargo nuestra relación seria legal ese día bajo la “chuppa” (pabellón nupcial). Había sido un día bastante frenético por no decir más. Los papales de los Estados Unidos que probaban que Baruch era un judío soltero no se nos habían entregado aun. Tuvimos que volar literalmente al Gran Rabinato de Jerusalén para que nos los liberaran a tiempo. Se nos había negado el matrimonio en el pueblo natal de Baruch, en Maaleh Adumin en el desierto de Judea porque descubrieron que somos creyentes mesiánicos. Hasta se publicaron posters en las sinagogas advirtiendo sobre nosotros. Finalmente Adonai abrió la puerta en la ciudad en donde vivía mi familia, pero necesitábamos los documentos del Gran Rabinato. YAH me había hablado diciéndome que la boda seria el 23, pero parecía imposible. Estábamos siendo acosados burocráticamente y no teníamos tiempo para las “preparaciones nupciales”. Como teníamos que esperar nuestros papeles, me escapé a un salón de belleza para al menos peinar mi cabello y además estaba muy sudada pues era un día muy caluroso y no tuve tiempo para ducharme, y para agravar las cosas EL MIKVEH que es el baño ritual de las novias judías no se había hecho aun.

Finalmente nos entregaron los documentos cerca de las 5 de la tarde. Necesitábamos viajar a Raanana, que está a más de una hora de Jerusalén y llegar antes de las 6 de la tarde.2 El Rabino local se iría a las 6 PM y si no estábamos a tiempo, no habría boda. No había nadie con nosotros. De hecho, nadie sabía que ese sería el día de nuestra boda. La celebración sería hasta Abril. Con el viento en nuestras espaldas “volamos” hasta Raanana en la camioneta Volkswagen de doble cabina de Baruch. Llegamos justo a las 6 en punto de la tarde, pero el Rabino recién se había marchado. Estábamos devastados y le pedimos al secretario que por favor lo llamara. No era culpa nuestra, sino del Gran Rabinato. Un Rabino bastante renuente regresó a la oficina. Ya ese era un milagro. Yo estaba estresada y exhausta y había extendido mi fe al límite. Nos sentamos frente al escritorio del Rabino y me hizo la temida pregunta: “¿Tienes tu certificado de Mikveh, la prueba de que has tomado tu baño ritual de purificación de acuerdo a la Ley Judía?” Yo me puse pálida y empecé a decir:

“No, porque…” ¡No me dio tiempo de explicar NADA! Mi NO fue suficiente. El Rabino golpeó con fuerza su puño sobre la mesa y dijo: LA BODA ESTA CANCELADA. Yo no podía responder nada, estaba estupefacta y oré en silencio: “Padre ahora es Tu turno, yo ya hice todo lo que pude…” Entonces la cara del Rabino cambió de dura a suave y compasiva y me preguntó. “Si permito que te cases, ¿iras inmediatamente al Mikveh y NO TOCARAS a tu esposo hasta que hayas cumplido con todos los requisitos del baño de purificación? Yo le prometí solemnemente con todo mi corazón que así lo haría y también mi futuro esposo. No nos tocaríamos, ni siquiera un roce de manos hasta que la novia estuviera pura y santa de acuerdo a la Ley. Suspiramos con alivio. ¡Nuestro Padre y Casamentero había intervenido una vez más!

Inmediatamente después de que la boda bajo la chuppa se realizó, llevamos al Rabino a su casa y después fui llevada a la CASA DEL MIKVEH de la localidad. Allí las mujeres me recibieron como a una REINA. “¡Una novia, ha llegado una novia!” gritaban. Empezaron a ayudarme para las aguas de la purificación. Me sentí como si estuviera en el cielo, había tenido un día tan difícil que recibí con gusto la ayuda, el trato y la preparación para estar pura ante los ojos de Dios y del hombre. Recibí con gusto este Baño de Limpieza. Las señoras me ayudaron a quitarme la ropa, estaba totalmente desnuda. Me ayudaron con las instrucciones de cómo prepararme: Tenía que quitarme todo rastro de maquillaje, de pintura de uñas, todas las joyas que traía y hasta cortaron mis uñas para que no hubiera polvo entre ellas. Mi cabello tenía que ser bien lavado con shampoo y mis orejas debían estar completamente limpias. No debería de tener ningún rastro de sangre menstrual ni impurezas. Nada debía interponerse entre mi cuerpo y las aguas de la purificación. Estas aguas deben de ser solamente agua de lluvia, nada de agua “tratada” por el hombre.

3Ahora las señoras a cargo, supervisaron mi inmersión. Tenía que sumergirme totalmente siete veces, con mis manos totalmente ABIERTAS para permitir al agua llegar a TODOS LOS RINCONES de mi cuerpo. La inmersión debe de ser total. Ninguna parte de mi cuerpo debía verse cuando me sumergiera. ¡Nada de carne! ¡Ni siquiera un cabello! Echad, shtayim, shalosh… Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete – ¡SHEVA! ¡Lo había hecho! Cuando salí del agua después de la séptima inmersión, me recibieron con el tradicional saludo ¡MAZEL TOV! Estaba oficialmente certificada como PURA y lista para ser UNA con mi esposo. No puedo describir el sentimiento de regocijo y alivio que sentí. Me sentí tan pura como una pequeña e inocente niña que nunca había pecado y más femenina que nunca. ¡Estaba radiante!

Después del baño me vestí y estas maravillosas damas me peinaron entre muchas risitas porque sabían que un ansioso esposo me estaba esperando afuera. No necesitaba maquillaje y mi cabello estaba húmedo. ¡Me veía radiante, totalmente renovada! Las damas me tomaron una del brazo derecho y otra del izquierdo como una compañía nupcial y me acompañaron a la camioneta en donde mi recién casado esposo me esperaba. Yo brillaba, él me veía cautivado.. Nuestra vida matrimonial estaba por empezar.

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4Mis amados amigos: Pasar por el MIKVEH es lo que define si la boda se llevará a cabo o no. Solamente los que están dispuestos a ser totalmente purificados son los que se casarán con el Novio Judío. Yeshua es y siempre será un Novio Judío. Y la única forma de ser una NOVIA y estar en verdad CASADA es siendo purificados enteramente. No solamente cambiando nuestro vestido externo (como fiestas paganas y todo tipo de malos hábitos) también no permitiendo que NINGUN POLVO se esconda en ningún rincón de nuestra alma. Todas las novias judías necesitan “pasar la inspección” de las damas encargadas del Mikveh. Así como me inspeccionaron a mí para ver si mis uñas estaban cortadas, si no había flujo menstrual, si mis orejas estaban limpias, de la misma manera el Espíritu Santo está a cargo de inspeccionar a la Novia del Mesías antes de la boda, el Ruach en hebreo, como usted sabe esta en género femenino. De hecho el Espíritu está usando a muchas mujeres en estos Últimos Tiempos para ayudar a inspeccionar, limpiar y preparar a la Novia para la Boda. De hecho solamente las mujeres pueden preparar a la Novia. UNA VERDADERA NOVIA permitirá que se le inspeccione y no guardará resentimiento ni se sentirá humillada por eso. Yo me sentí privilegiada y creo que aquellos que en verdad pertenecen a la Novia del Mesías también se sentirán privilegiados y no “amenazados” por la invasión a su “privacidad”. No habrá boda sin UN MIKVEH. ¡Toda la Ecclesia tiene que ser sumergida en las Aguas de la Verdad de la Tora de Su Palabra y lavar todas las impurezas totalmente y solo así estará lista!

Para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la Palabra, a fin de presentársela a Si Mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Efesios 5:26-27

Esta es una invitación a la VERDADERA NOVIA para que entre al MIKVEH del Tiempo Final y a las preparaciones de la boda. Esta es LA REVOLUCION MAP.

 

Sus amigos y mentores israelíes

 

Arzobispo Dominiquae y Rabino Baruch Bierman

“Por amor de Sion no callaré.” Isaías 62:1

 

P.D: No hay boda si no hay una purificación total.

“Sin santidad nadie verá al Señor.” Hebreos 12:14

 

¡ACOMPANEÑOS EN EL PROXIMO TOUR DE SUKKOT PARA PREPARARSE PARA LA BODA QUE VIENE!